Dounia llegó a España en 2019 con su hija Malak en busca de atención médica y una vida digna. Desde entonces, caminan solas, sin red familiar ni apoyos, enfrentándose a una realidad compleja marcada por la vulnerabilidad y la incertidumbre, pero también por la fortaleza de una madre que no se rinde.
Hoy, Malak tiene 12 años y un 96 % de discapacidad. Vive con una discapacidad intelectual grave y una enfermedad renal crónica por la que fue trasplantada, lo que hace imprescindible una supervisión constante y apoyos continuos.
Gracias al apoyo de la Fundación Prójimo Próximo, Malak cuenta ahora con un bitutor femoral, un recurso ortoprotésico que mejora su estabilidad y alineación postural, le permite mantenerse sentada o de pie con mayor seguridad y favorece el trabajo terapéutico. Desde su uso, su postura es más estable y sus terapias están dando mejores resultados.
Un apoyo esencial que mejora el bienestar de Malak y facilita el día a día de su madre. Porque cuando la ayuda llega a tiempo, acompaña, alivia y abre nuevas posibilidades para seguir adelante.


