Nuestra labor empieza cuando las puertas se cierran… y a veces, 10 años después, continúa.
Conocemos a Javier y a sus padres desde hace una década. Cuando tenía solo 9 años, un cáncer de huesos hizo que tuvieran que amputarle una pierna.
En ese momento, la Fundación estuvo a su lado para ayudarle con su primera prótesis.
Hoy, Javier ya tiene 18 años y nos necesita de nuevo.
Ha crecido y la prótesis anterior ya no le servía. Además, su situación familiar es complicada. Pero Javier mira al futuro con ilusión: acaba de terminar el instituto y va a estudiar Arquitectura en la Universidad Politécnica.
Esta prótesis supone para él, autonomía e independencia. ¡Para diseñar el futuro, primero hay que poder caminar hacia él!


