Una tarde de deporte, sonrisas, rifas, abrazos y mucha, mucha solidaridad.
Más de 70 personas lo dieron todo en la pista con un objetivo común: ayudar a quienes más lo necesitan.
Y lo conseguimos. Porque cada punto, cada boleto, cada aplauso, sumó para construir algo más grande.
Entre tantos momentos especiales, nos quedamos con uno que nos tocó el alma: el testimonio de Alan «El Ruedas», que nos recordó con su historia que el apoyo adecuado en el momento justo puede cambiar una vida entera.
Gracias a todos los que vinisteis, jugasteis, colaborasteis, animasteis y apoyasteis. Gracias a los voluntarios, al equipo organizador y a las empresas amigas que lo hicieron posible.
Sigamos jugando este partido juntos. Porque la solidaridad también se entrena. Y cuando se practica… cambia vidas.


